El buen desarrollo de las habilidades, que son propias de cada individuo, son responsabilidad del docente y del medio familiar en particular, quienes procuran el desarrollo de sus capacidades esenciales.
Capacidades:
· Lectura crítica
· Escritura constructivista
· Crítica educativa
La lectura, que es un gusto intelectual, es el medio por el cual el individuo se involucra en este medio tan globalizado y competitivo, que está en constante cambio. Sencillamente, el hábito de la lectura es un deleite intelectual. Además, la imaginación, el carácter y la crítica se ligan desde un marco social y permiten una capacidad de desarrollo socio-cultural preciso para la integración social, valga la redundancia, que necesita ampliar un individuo porque la integración al mundo consiste en interpretar que no sólo está en el mundo sino con él (Freire). Una vez desarrollada la capacidad de la lectura crítica o académica, que es una definición propia, la persona aprenderá a “ver más allá de lo que ve”, consecuentemente, la capacidad de crítica, que debe encaminarse de manera educativa, surgirá de manera natural.
Al desarrollar el hábito de la lectura, el joven, quien aprendió a manipular la imaginación y comprende la realidad por medio de la crítica, puede “empaparse” del medio escrito. Antes de comenzar a escribir, el joven debe tener una conciencia crítica y capacidad para interpretar y crear sus propias ideas partiendo de lo ya leído, fundamenta sus pensamientos y críticas con ideas de autores de prestigio. Justamente, la lecto-escritura, puede proyectarse por una secuencia (primero: lectura, después, escritura). La lectura involucra medios fantásticos y realistas, que corresponde al lector criticar y explicar esos acontecimientos para crear una idea propia, consecuentemente, la escritura de esos pensamientos, tendrán bases concretas.
La “crítica educativa”, que se genera por la lecto-escritura, es la capacidad para tomar decisiones coherentes, que repercutirán con lo que planea hacer de su vida escolar. Ahora, la capacidad de criticar con un enfoque educativo, tiene efectos escolares y sociales. Generalmente, la falta de crítica, que es un fracaso educativo del docente, se manifiesta en la mediocridad del joven que, por ejemplo, sería la baja aspiración al éxito.
“Las habilidades, que se generan en el ambiente escolar y familiar (lectura, escritura y conciencia crítica), son herramientas necesarias para el buen desarrollo de los alumnos ya sea escolarmente como dentro de una sociedad que exige la modernización y un constante cambio”.
Terrazas Huerta Fernando
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