*Hernández Ramírez Catalina
La evaluación tiene una estrecha relación con la práctica docente y la educación. Generalmente en todo proceso educativo existe una valoración que permite al evaluador comprender y mejorar su manera de proceder, sin embargo las diferentes interpretaciones que pueden tener los evaluadores acerca de ésta genera desviaciones de su finalidad. En un centro educativo pueden realizarse infinidad de evaluaciones pero la objetividad del mismo centro pero dichas valoraciones no garantizan la objetividad del mismo centro. Así mismo es común que en la escuela, el alumno sea el único sujeto evaluado, siendo este la parte más baja donde se nota el peso de esta función. Para que exista un uso útil de la evaluación en las escuelas, la evaluación debe cumplir con ciertas características y manifestaciones que la conviertan en una forma de diálogo.
Dentro de la obra, el autor sugiere al profesor que elementos debe él considerar cuando realice evaluaciones. Santos Guerra señala ciertas recomendaciones para que la evaluación cumpla con su finalidad y la práctica del profesorado tenga mejoras. La evaluación supone una plataforma de diálogo entre los evaluadores y los evaluados, entre diversos estamentos de los evaluados, entre los evaluadores y las diversas audiencias, pero el diálogo tiene una doble finalidad por una parte trata de generar comprensión del programa y por otra mejorar la calidad del mismo. Finalmente el diálogo se convierte así en el camino por el que los distintos participantes se mueven en busca de la verdad y del valor del programa.
El contenido temático de este libro me pareció de suma importancia porque describe situaciones, en las que los evaluadores hacen un mal uso de esta herramienta tan amigable. Santos Guerra narra experiencias que él ha tenido a lo largo de su preparación. Desafortunadamente puedo concluir que actualmente la evaluación sufre de constantes abusos por las autoridades (maestros) quienes la mayoría no todos aun en nivel Licenciatura, usan esta herramienta para controlar y oprimir a los estudiantes cuando ellos no están de acuerdo con lo que él dice.
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